Otro año más, otro Miércoles de Ceniza más. El tiempo pasa volando y parece que fue ayer cuando empezábamos la Cuaresma. Pero estamos en nuevo año, en una nueva Cuaresma. Doy gracias a Dios porque, por el momento, cuando llega este tiempo tan importante, que es la Cuaresma, me da nueva ilusión por vivirla intensamente. Recibí la Ceniza, fue "el disparo" de partida, y cada día me veo urgida a vivir atenta, a velar; porque el demonio no quiere que pueda preparame para vivir la fiesta de las fiestas, la Pascua.
Dios tiene un mimo esquisito conmigo. Y lo digo porque al regalarme el ser maestra de Religión, darme trabajo con bastante continuidad, me da la oportunidad de hablarles a los niños de todo lo que podemos vivir, mientras esperamos que llegue la Semana Santa, y con ella el encuentro de un Jesús que se deja maltratar, hasta la muerte de Cruz; pero también, y lo que da sentido a la vida de las personas que estamos conociéndole poco a poco, al Jesús resucitado, al que nos da la oportunidad de vivir la vida con sentido, la vida breve de ahora, que pasa como un soplo, y de poder experimentar, ya aquí, la vida verdadera, la del Cielo.
Es un regalo tener delante esas caritas de ojos muy abiertos, que escuchan de una manera nueva el sentido del relato de la Creación, de eso de "polvo eres y en polvo te convertirás".
No quiero ocultar que siempre están los "espabilados", los que te miran con el "colmillo retorcido", aprendido en sus propias casas, y que les da risa todo, todo lo tienen que cuestionar, y no pueden dejar de hacer su comentario particular.
Pero, como yo pienso, ¡todo venía en el pack! Y, por encima de todo, los alumnos son prestados, no porque sea la sustituta de la maestra de Religión, sino porque son hijos de Dios que hoy pasan por mi vida y mañana desaparecerán de ella. Y lo que no les de de parte de Dios, ese será verdaderamente mi problema; no que hoy no escuchen (o así lo quieran hacer ver), no que se rían y se burlen de las "tonterías" que les diga, intentando hacerles comprensible la seriedad de la vida con Cristo, no. Sino que de lo que Dios me tomará cuentas será, a mi modo de ver, de las cosas que, por desidia, por cansancio, por egoismo, ..., no les comunique de Su parte.
Gran responsabilidad la de los padres cristianos, también la de los maestros cristianos, especialmente los de Religión. Educar en la Verdad es un reto, es muy duro, porque el enemigo, el que no quiere dejarme, el demonio, no hace más que ponerme impedimentos.
Por eso, en este tiempo tan especial, en el que la Iglesia me invita a vivir "alerta", me siento bien en mi trabajo, en mi obligación, ya que con las armas que, como buena Madre, me da, me anima a luchar, a pesar de mi total impedimento a la gracia de Dios, sé que la Fuerza del Espíritu Santo me acompaña y me "lanza" a una lucha sib cuartel, de la que saldré vencedora por la sangre de Cristo.
¡Que así sea!
No hay comentarios:
Publicar un comentario