lunes, 19 de marzo de 2012

¿CÓMO ES POSIBLE?

¿CÓMO ES POSIBLE?

¿Cómo es posible no ir a la celebración de la Eucaristía, como quien busca corrientes de agua viva? ¿Caminar como contra corriente, pensando que se estaría mejor en cualquier otro sitio?

¿Cómo es posible no pedir perdón de corazón a Dios, con la Oración de YO CONFIESO, no adentrarse dentro del corazón, para revisar su último rincón, y dejar que Cristo sea Su único Dueño?

¿Cómo es posible adentrarse en la celebración, sin recibir la Palabra abundante de Dios como el maná del desierto, que mantuvo con vida a los israelitas hasta llegar a la Tierra Prometida?

¿Cómo es posible proclamar a Cristo como el tres veces Santo, y no desear con todas las fuerzas, serlo también?

¿Cómo es posible arrodillarse, en el momento en el que Cristo se hace sacramento de salvación, en el que toma la forma de Pan y Vino, y no sentirse un privilegiado por estar presente? ¿Dejar que la mente se vaya por otros derroteros, vanos, inútiles, faltos de la Vida de verdad, sin sentirse un pequeño corderito dichoso, que tiene el corazón desbocado, por acercarse al Alimento que sana, a ala Sangre que purifica?

¿Cómo es posible no humillarse ante el Rey, que extendido en la Cruz, se da generosamente, sin reserva alguna? ¿Mirar sin entender que Él es el verdadero Camino? ¿Observar sin adorar, como contemplando un mero rito falto de significado para quien desea ser cristiano, ser otro Cristo en la vida?

¿Cómo es posible recibir Su Paz y dar la mano al hermano, o el Beso Santo, como quien saluda a un extraño? ¿No experimentar la alegría del corazón, que se dona y acepta con agradecimiento la donación, viviendo la verdadera fraternidad, sabiéndose hijos del mismo Padre y de la misma madre, hermanos de Cristo y protegidos del Espíritu Santo?

¿Cómo es posible que, cuando se acerca uno a comulgar, no sienta que el corazón se le sale, por el deseo, por la alegría, por la fidelidad de Cristo, que se ofrece en Cuerpo y Sangre, como Alimento, el verdaderamente necesario para seguir peregrinando en la tierra, hasta que llegue el encuentro final y eterno?

¿Cómo es posible que, al recibir en las manos, a modo de cuna, al mismo Cristo, no se siente Su delicado peso, como delicada hace nuestra cruz, cuando dejamos que la lleve por nosotros? ¿Cómo es posible que, antes de llevarlo a la boca, no se le da un beso, no como el de Judas, sino como el de María, cuando lo tuvo por primera vez entre Sus brazos, en Belén?

¿Cómo es posible que, una vez en el sitio, ya sentado, no se luche para que nada ni nadie nos impida el encuentro interior con Cristo, que habla palabras dulces, llenas de fuerza, hermosas, …, y deja que le digamos “TE QUIERO”?

¿Cómo es posible que, volviendo a casa, olvidemos con rapidez el acto de Amor que Dios nos ha regalado?

Creo que es porque entre las cien ovejas, yo soy la oveja perdida, que piensa encontrar unos pastos mejores, un agua más pura. Dejando al lobo, el lugar que le corresponde al Buen Pastor. Siguiendo sus aullidos malvados, en lugar de la dulce voz del Amor.

No puedo hacer ahora más que una pequeña Oración: Jesús, te amo y confío en Ti, ten misericordia de mi, que soy una pecadora. Amén

viernes, 9 de marzo de 2012

MIS "CONFIRMADOS"

ACABO DE VOLVER DE LA PARROQUIA, TENÍA CATEQUESIS CON MIS CHICOS QUE SE CONFIRMARON ANTES DE NAVIDAD.
DE CASI VEINTE, SE QUEDARON EN EL GRUPO DIEZ, MÁS O MENOS. DE TRES CHICOS, SÓLO CONTINUA UNO, ES "NUESTRO HOMBRE".
EL VIERNES PASADO, SÓLO FUERON TRES, TODAS CHICAS; DE ELLAS ERA MI HIJA, OTRA UNA CHICA, QUE SIEMPRE HA ATENDIDO MUY BIEN Y VA A MISA, Y OTRA QUE, SE ACERCÓ A MI PARA DECIRME QUE SE IBA POR AHÍ.
HOY, ERAN OTRAS TRES CHICAS. YO PENSABA QUE PREFERIRÍAN IRSE POR AHÍ, PERO HAN QUERIDO QUE HICIÉRAMOS "ALGO"
HUMANAMENTE, VIENDO EL INTERÉS QUE TIENEN POR CONOCER MÁS A CRISTO, HOY ESTABA ALGO ENFADADA. Y, COMO SIEMPRE, EL PURO SE LO LLEVA QUIEN SÍ ESTÁ PRESENTE.
MÁS QUE PURO, ERA UNA QUEJA EN VOZ ALTA. ¿POR QUÉ NO ME AVISAN DE QUE NO VAN A IR? YO, LO HAGO. NO PIDO DEMASIADO, ¿NO?
LA CUESTIÓN ES QUE YO NO TENÍA GANAS DE IR (COMO ME SUELE PASAR CASI SIEMPRE). PERO SE QUE DIOS ME MUEVE POR ELLOS, PORQUE QUIERE DECIRLES LA "VERDAD"; Y A MI, QUE SOY UNA COMODONA EGOISTA, ES COMO SI ME METIERA UN FUEGO INTERNO, QUE ME HACE SALIR DE MI CASA Y HABLARLES DE AQUELLO QUE DIOS ME INSPIRA (BUENO, SIEMPRE TENGO PREPARADO UN TEMA; PERO CUANDO ELLOS SACAN COSAS IMPORTANTES, PARA SUS VIDAS, SE QUE DIOS ME PONE AHÍ, PARA HABLARLES A TRAVÉS DE MI)
PUES YO, ENTRE CABREADA Y ALGO CANSADA, LES DECÍA QUE, SI QUERÍAN, NOS ÍBAMOS A CASA. PERO SE VE QUE DIOS QUERÍA QUE NOS QUEDÁRAMOS, PUES LAS TRES HAN DICHO QUE, YA QUE ESTABAN AHÍ, QUE HABLÁRAMOS DE CUALQUIER COSA.
EN ESTE TIEMPO DE CATEQUESIS POST-CONFIRMACIÓN O CATEQUESIS JUVENIL, DIOS ME INSPIRÓ PONERLES "EN MOVIMIENTO". LOS PRIMEROS VIERNES DE CATEQUESIS, COGÍA UN TEMA (DIOS, JA IGLESIA, ...) Y LES ENVIABA A LA CALLE, PARA HACER UNA ENCUESTA A LA GENTE. ¡LES ENTUSIASMÓ!
ORGANIZAMOS UNA VISISTA AL COTTOLENGO, EN PLAN DE "SER SERVIDOS". SÍ, SUENA RARO, PERO A ELLOS SE LO EXPLIQUÉ Y CREO QUE LO ENTENDIERON.
HABLAMOS DEL SERVICIO, EN DEFINITIVA DEL AMOR. COMO TODOS HEMOS CREÍDO, CUANDO SE VA A UN SITIO DONDE HAY CARENCIAS, DEL TIPO QUE SEA, SE VA A AYUDAR, A HACER COSAS BUENAS POR LOS DEMÁS.
DIOS QUISO QUE LES ENSEÑARA QUE, CUANDO UNA VA A AYUDAR O SERVIR, SALE BENEFICIADO EL PRIMERO, PORQUE CUANDO SE DA AMOR SE RECIBE MUCHO MÁS.
ÉRAMOS NUEVE Y ELLAS SALIERON LLENAS DE ALEGRÍA; YO DIRÍA, "EUFORIA", PORQUE A PESAR DE MI EXPLICACIÓN Y LA DE UNA MONJA MUY AGRADABLE QUE NOS RECIBIÓ Y NOS EXPLICÓ DE DÓNDE HABÍAN SALIDO, COMO SE MANTENÍAN, ..., PIENSO QUE NO SE DIERON DEMASIADA CUENTA Y SE SENTÍAN HEROINAS. ¡PERO, BUENO, DIOS LAS MOVIÓ Y LES AHBLÓ DE UN MODO DISTINTO.
PERO AQUELLO PASÓ, Y QUE SI LOS EXÁMENES, QUE AHORA QUE SI LAS FALLAS, ...
HABLANDO CON LAS TRES QUE HAN VENIDO ESTA TARDE, HA SALIDO EL TEMA DEL ABORTO; SU PENSAMIENTO, A PESAR DE HABER HABLADO ALGUNA VEZ EN EL TIEMPO ANTERIOR A LA CONFIRMACIÓN, PARA ELLAS HAY SIEMPRE EXCEPCIONES EN LAS QUE ESTÁ BIEN QUE SE ABORTE.
ME HE MARAVILLADO, PUES YO, QUE MUCHAS VECES SOY UN "PALADÍN" DE LA VERDAD, QUE ME EXPRESO CON BEHEMENCIA (¿ESTÁ BIEN ESCRITO? NO LO VEO DEMASIADO CLARO, PERDONADME), HE PODIDO HABLAR CALMOSAMENE, DICIÉNDOLES, UNA VEZ MÁS, LA VERDAD, LO QUE DICE LA IGLESIA.
HA SALIDO, CÓMO NO, EL TEMA DE LAS RELACIONES PREMATRIMONIALES. ¡QUÉ TRISTEZA, QUE TENGAN QUE EXPERIMENTAR POR SÍ MISMAS Y NO DEN CRÉDITO A LO QUE LES HE DICHO, POR INSPIRACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO.
LES HABLABA DE LO DESTRUIDAS QUE SE SENTIRÁN POR DENTRO; TAMBIÉN, QUE LA APARENTE ALEGRÍA QUE VEN EN LOS QUE SE ESTÁN ACOSTANDO UNA Y OTRA VEZ, Y NO SIEMPRE CON LA MISMA PERSONA, ES ESO "APARENTE. PORQUE CUANDO UNO ENTRA EN SU HABITACIÓN, POR LA NOCHE, SALE TODA LA TRISTEZA. EL ESTAR ROTO POR DENTRO QUITA LA ESPERANZA.
LES DECÍA QUE PARA SEGUIR A CRISTO DEBÍAN ALIMENTARSE; YA SABÍA YO QUE, EXCEPTO DOS, MI HIJA Y OTRA CHICA, NINGUNO VA A MISA.
PALABRAS, PALABRAS, Y MÁS PALABRAS. PERO ELLAS SÓLO PIENSAN EN SER LIBRES. ¡NO SABEN QUE ESTÁN HABLANDO DE LIBERTINAJE, DE MUERTE.
YO, QUE GRACIAS A DIOS, SIEMPRE TENGO FACILIDAD PARA PONERME EN LA PIEL DE LOS DEMÁS, RECUERDO CUANDO TENÍA SU EDAD, Y UN POCO MÁS. CUANDO ERA ESCLAVA DE UN PECADO, Y NO LO QUERÍA VER; PERO, EN MI HABITACIÓN, POR LA NOCHE, ..., ¡CUÁNTAS LÁGRIMAS!
Y EL TIEMPO PASÓ, Y ESE PECADO ME SEGUÍA HACIENDO DAÑO, AUNQUE NO LO "EJERCÍA", PORQUE SE HABÍA QUEDADO EN UN RINCÓN PROFUNDO DE MI CORAZÓN, EN EL QUE PENSABA QUE EL AMOR DE DIOS NO LLEGARÍA JAMÁS.
Y LA VIDA SEGUÍA, Y YO CON ESA GRAN LOSA. Y, A VECES, OÍA CÓMO SE RECRIMINABA A LAS PERSONAS QUE CAÍAN EN MI MISMO PECADO, Y YO, CADA VEZ ME HUNDÍA MÁS.
PERO, EL DÍA EN QUE SENTÍ, EXPERIMENTÉ EL AMOR SIN RESERVAS DE DIOS HACIA MI, SABER QUE ME COMPRENDÍA MÁS QUE YO MISMA, QUE ÉL LO HABÍA OLVIDADO EN EL INSTANTE DE SER COMETIDO, Y QUE ESTABA EMPEÑADO EN QUE, POR FIN, PUDIERA DESCANSAR Y VIVIR LLENA DE ESPERANZA, ....
ÉL ME HABÍA AMADO Y PERDONADO, PERO EL DEMONIO, ....
EN FIN, RUEGO A DIOS QUE MANTENGA ENCENDIDO EN MI EL FUEGO POR LA CATEQUIZACIÓN DE ESTOS JÓVENES, QUE DEJE DE BUSCAR MI COMODIDAD Y ME ENTREGUE A ELLOS, QUE LOS PUEDA AMAR, COMO CRISTO LES AMA. YO SE LO DIGO A CADA MOMENTO, PERO ESPERO QUE DIOS SE LO CERTIFIQUE, YA QUE YO NO PUEDO HACER MÁS, ¿O SÍ...?
LAS IDEAS QUE DIOS ME HA DADO ÚLTIMAMENTE SON: LLEVARLES A PASAR UN DOMINGO, CON LOS PADRES, A VISITAR A LAS HERMANITAS DEL CORDERO Y PASAR UN FIN DE SEMANA EN EL MONASTERIO DE BUENAFUENTE.
¡QUÉ DIOS SIGA HABLANDO, POR FAVOR!

viernes, 2 de marzo de 2012

¿QUIÉN AYUDÓ A QUIÉN?

ACABAMOS DE EMPEZAR EL TIEMPO DE CUARESMA, Y SIN EMBARGO, HE ESTADO PENSANDO EN UN ACONTECIMIENTO QUE SUCEDIÓ A JESÚS CAMINO DEL CALVARIO.
CREO QUE HA SIDO UNA AYUDA DE DIOS, PUES LE DIJE QUE ESTABA CANSADA Y DESANIMADA DE QUE MI VIDA SIGUIESE, DURANTE MUCHO TIEMPO, PESÁNDOME.
Y, LA VERDAD, ES QUE AHORA, QUE TENGO DE NUEVO LOS OJOS DEL ALMA "LIMPIOS", ME DOY CUENTA DE LO POCA COSA QUE SOY. HAY TANTOS SUFRIMIENTOS, TANTAS PERSONAS QUE SUFREN SUFRIMIENTOS "DE VERDAD", Y YO, POR UNA ÉPOCA DE ENFEMERMEDAD, POR ESE TRABAJO QUE DESEO Y SE ME NIEGA, ..., ME DEJO VENCER POR LAS MENTIRAS DEL DEMONIO.
VOLVIENDO AL TEMA QUE QUERÍA COMENTAR, HE VISTO ESTOS DÍAS A JESÚS, CARGADO CON EL MADERO DE LA CRUZ, DESTROZADO, CAYÉNDO POR LA FALTA DE FUERZAS, ...
LOS ROMANOS SIN NINGÚN MIRAMIENTO CON ÉL, DÁNDOLE AZOTES, PARA QUE NO SE DETENGA. COGEN A UN HOMBRE, QUE PASABA POR AHÍ, POR ESAS "CASUALIDADES" QUE DIOS PREPARA, Y LO COLOCAN A SU LADO, DEBAJO DEL MADERO, PARA QUE LE AYUDE A LLEGAR AL CALVARIO, PUES NO QUIEREN AYUDARLE ELLOS, PUES NO SE QUIEREN REBAJAR HASTA ESE PUNTO.
ME IMPRESIONA LA ACTITUD DE SIMÓN, DE CIRENE, QUE ES EL HOMBRE ESCOGIDO POR DIOS, AUNQUE LOS SOLDADOS CREEN QUE LO HAN ESCOGIDO ELLOS.
PRIMERO, SE LE VE TEMEROSO, CON APRENSIÓN. LA VISIÓN DE JESÚS DEBE SER ESPANTOSA.
SE LE VE DISTANTE, NO SE INVOLUCRA, NI SIQUIERA QUIERE MIRAR AL HOMBRE QUE ESTÁ A SU LADO, LE DA ASCO.
POCO A POCO, SUPONGO QUE POR ALGUNA PALABRA, SEGURO POR SUS MIRADAS DE AMOR, SIMÓN EMPIEZA A SENTIR INTERÉS POR ÉL. VER TAMBIÉN CÓMO LA GENTE QUE SIGUE LA MARCHA DE JESÚS LE INSULTA, LE ESCUPE, LE PEGA, ..., DEBE DE DARLE UNA MIRADA DISTINTA HACIA ÉL. EMPIEZA A COMPADECERSE, SE HACE, POR FIN, UN SOLO CUERPO, LLEVANDO LA CRUZ.
CUANDO, POR FIN, LLEGAN A LA CIMA DEL GÓLGOTA, DONDE LE VAN A CRUCIFICAR, SE ALEJA DE JESÚS CON LÁGRIMAS EN LOS OJOS, CON EL CORAZÓN DESTROZADO, ANTE LA INJUSTICIA QUE SE HACE CON UN HOMBRE LLENO DE AMOR.
NO SE DICE NADA MÁS DE SIMÓN EN EL EVANGELIO. PERO YO, QUE SOY DEMASIADO ATREVIDA EN MI INTERPRETACIÓN, CREO QUE SIMÓN YA NO ES EL DE ANTES DE ACOMPAÑAR A JESÚS, CAMINO DEL CALVARIO. SU CORAZÓN ESTÁ LLENO DE AMOR, EL QUE HA RECIBIDO DE ÉL. Y SIENTE QUE ESE AMOR NO ES SUYO SOLAMENTE, QUE ESE HOMBRE EXTRAORDINARIO QUIERE QUE LO COMPARTA CON LOS DEMÁS.
ES UN HOMBRE RENOVADO, HA ENCONTRADO A LA VIDA Y NO LA QUIERE ABANDONAR.
Y, COMO DIGO EN EL TÍTULO, AL FINAL, ¿QUIÉN AYUDA A QUIÉN?
LAS CASUALIDADES NO EXISTEN, SINO QUE DIOS ACONTECE EN LA VIDA. Y ASÍ HA ACONTECIDO EN LA MÍA, QUE NO TENÍA SU RUMBO CLARO.
CAMINABA CON MI CRUZ, MI PEQUEÑA CRUZ, LA QUE DIOS SABÍA QUE PODÍA LLEVAR; PORQUE DIOS, QUE ES EL BUENO, PERMITIÓ A SU HIJO QUE CARGARA CON LA CRUZ, PARA QUE YO AHORA PUEDA CAMINAR CON LA MÍA.
Y, DESCUBRÍ QUE JESÚS CAMINABA A MI LADO, SOSTENIÉNDOLA ÉL, LLEVANDO TODO EL PESO ("MI YUGO ES SUABE Y MI CARGA LIGERA"); ÉL, EL VERDADERO CIRENEO.
Y QUIEN SALE BENEFICIADA SOY YO, COMO LE PASÓ A SIMÓN, PUES CUANDO SE TIENE UNA RELACIÓN FUERTE CON JESÚS, PORQUE ÉL SE HACE EL ENCONTRADIZO, LA VIDA QUEDA TRANSFORMADA.
PERO, ÉSTO, SIN OLVIDAR MI DEBILIDAD; CONOCIÉNDOME LO POCO QUE ME CONOZCO, SE QUE A NO TARDAR, EL DEMONIO QUERRÁ INTERPRETAR LA HISTORIA DE MI VIDA, PARA QUE DEJE DE VER OTRA VEZ.
Y LA CRUZ SE HARÁ PESADA.
PERO, NO DUDO DE QUE ÉL, MI VERDADERO AMIGO, ESTARÁ A MI LADO PARA CARGAR CON ELLA.
QUIEN AYUDÓ DE VERDAD FUE JESÚS, ESA ES MI EXPERIENCIA.

lunes, 23 de enero de 2012

Y HOY, LUNES, FUNERAL

No recuerdo bien cómo acababa mi último escrito, no sé si era como interrogándome qué me quería decir Dios con este tiempo lleno de despedidas hasta la otra vida, la verdadera.
Hoy, ha habido otro funeral, esta vez, la misa se ha celebrado en santo Tomás apostol. Un chico, llamado Vicente, en silla de ruedas, no sé si está bien dicho tetrapléjico (desconozco el nombre de su enfermedad, pero sólo movía unos dedos, con los que manejaba su silla de ruedas eléctrica), hermano de Ramón, el marido de Graciela, de veintiséis años.
Según me había comentado alguien, las espectativas de vida en personas con esa enfermedad, era aproximadamente de trece años, más o menos. Cuando supe de su muerte y de ese tiempo de vida "de más", lo primero que pensé fue en sus padres: ¡qué bien le han cuidado! Me imaginaba todos sus desvelos por él, por hacerle pasar la vida lo mejor posible.
Luego, pensé que Dios había pensado en ellos para una misión extraordinaria. Y, como ha dicho su padre en la monición ambiental, su heredad había sido hermosa; su hijo había sido un regalo de Dios desde el primer momento, pues nunca habían pensado en una familia en la que hubiese un niño, al que en otra familia no se le hubiera dejado vivir.
¡Qué cosas tiene Dios! ¡Cómo nos envía lo que ni imaginamos, pero junto, en el mismo "paquete", vienen las ayudas necesarias para vivir en Paz!
Pero, retomando el final del anterior escrito, pienso de verdad que algo especial me quiere decir Dios. Mi marido, al hacer esa misma pregunta, en general, involucrando a mi familia, me ha contestado que debemos estar preparados. Sí, creo que es un buen aviso. Quizá, aunque lo he pensado, no tiene previsto llamarme pronto; pero sí, seguramente me está avisando, quizá mi vida no es lo que Él espera que sea, contando siempre con las ayudas que me está dando; quizá me prepara para la partida de alguien más cercano; quizá, quizá, ....
Me alegro de haber estado allí. Mi fe ha salido reforzada, porque ver a la familia, con lágrimas en los ojos, por la separación, cuando en el mundo, ese chico, ni siquiera hubiera nacido; ver cómo sus hermanos de sangre y de comunidad (supongo) lo entraban y lo sacaban en hombros llenos de emoción, al templo; escuchar las lecturas, especialmente el evangelio de las Bienaventuranzas; escuchar las palabras del presbítero, cuando decía que deberíamos vivir como resucitados, porque las Bienaventuranzas no son lo que viviremos una vez en el Cielo, sino que son las realidades que podemos vivir ya en la tierra, que nos ha ganado Cristo con Su muerte y resurrección; ver, una vez más, el milagro de la real presencia de Cristo en el pan y el vino; poder recibir en mis manos pecadoras ese Cuerpo Suyo, que se deja tocar, besar, masticar, tragar por mí, que sólo soy una pecadora.
Me urge convertirme, lo se. Lo que me quede por hacer, lo quiero hacer por amor a ese Cristo que me amó, que me ama, hasta el límite, en toda su totalidad.
Deseo amar con ese Amor "cruel", me atrevo a llamar, que es capaz de odiarse a sí mismo, por toda la humanidad. ¿Quién puede ir contra sí mismo? El que no se tiene en más que los demás, el que no se reserva nada para sí, el que jamás dice "ésto es ya demasiado", ..., el que es como un corderito manso, que no se resiste al que le va a matar.
Padre, no sé que quieres decirme concretamente, sólo veo estas "pinceladas", que aunque son sencillas me hacen mucho bien. No dejes de enviarme Tu Espíritu Santo, para que cuando llegue cada momento de Amor, pueda ser como Tu Hijo. Amén

viernes, 20 de enero de 2012

UNA MUERTE ANUNCIADA

UNA MUERTE ANUNCIADA


Se esperaba desde hacía algunos días, incluso quizá desde algunas semanas. La madre de mi hermana Xima estaba cada vez peor.
¡Cuántos sufrimientos! Porque, como hija, quería estar cuidando de su madre lo más posible; también deseaba disfrutar de los últimos días para estar con ella, recordando tanto los buenos como los malos momentos de la vida, sobre todo, gustando dulcemente sus desvelos durante la infancia, su compañía durante la adolescencia, su comprensión en la madurez, …,;
Pero, las circunstancias familiares, a veces, son más bien un impedimento para lo que se desea, de todo corazón, hacer. Lo primero, aunque no lo más decisivo, es decir, el menor impedimento, era la atención debida a su hijo José.
Y no era el mayor impedimento, porque José no sólo la tiene a ella; su padre y sus hermanos lo cuidan muy bien, como ella. Pero las personas, actuando por los propios egoísmos, por la búsqueda de la comodidad, por la envidia, …, ni hacemos ni dejamos hacer.
Yo también tuve algún sufrimiento de esta clase, cuando mi madre estaba también al final de sus días; se me decía, hasta la saciedad, que no hacía falta que fuera a visitarla todos los días; que tenía otra hermana, que nos turnáramos.
Quien así habla, no sabe lo que dice, no ha amado profundamente a nadie, tan solo se ama a sí mismo. Pero, …, ¡eso es una historia pasada, que debería borrar de mi cabeza!
Pero, lo más importante de todo es que la madre de Xima ya está, por fin, en el Cielo. Esto me recuerda cuando también la mía se fue.
El dolor, lo comparto y lo entiendo; sé por dónde está pasando. Pero uno de los días que íbamos a visitar a mi madre al hospital, recuerdo que en casa me entró una gran tristeza, como si la esperanza empezara a alejarse, como si sólo me quedara abatida con su próxima pérdida.
En esas ocasiones Dios no me deja en la soledad, no quiere que me hunda en la tristeza. Me inspira, por medio del Espíritu Santo, para que abra al azar la Biblia, y me da una Palabra de Vida.
“Los sufrimientos de ahora no son comparables con la alegría que un día se nos manifestará….”
Comprender en el corazón que estas palabras son verdad, es un bálsamo suave que penetra dentro, en lo más interior de ese corazón entristecido, y cura, reanima, devuelve las fuerzas que se han perdido.
Esta era una muerte anunciada, esperada, …, pero cuando llega, es igual de sorprendente que cualquier muerte, porque el que se queda, no esperaba que fuera “tan pronto”
Esta es la última muerte esperada entre los hermanos de la comunidad. Las que vengan en adelante, sólo Dios lo sabe. Pero, cuando sea, como cantamos desde lo profundo del corazón, “Llévame al Cielo, oh Señor; porque morir es con mucho lo mejor! Estar contigo, estar contigo, ….
¡Descansa en Paz!

domingo, 15 de enero de 2012

EL JARRÓN DE LAS FLORES

EL JARRÓN DE LAS FLORES

El otro día, me fijé en el jarrón que ponemos en las celebraciones y convivencias. Delante de la cruz, lleno de flores variadas, según la temporada y los tiempos litúrgicos. Muchas, durante el tiempo ordinario, y escasas, en Adviento y Cuaresma.
Y recordé que ese jarro era mío, un regalo, que ni siquiera sé quién me regaló, ni cuándo.
Un día, en la comunidad, nos dimos cuenta, bueno, quien se encarga de comprar las flores para las celebraciones fue quien realmente se dio cuenta, que el jarrón que estábamos usando era pequeño y sin base, por lo que en algunas ocasiones, se caía. Las flores al suelo y, lo que es peor, el agua, se derramaba, mojando la alfombra.
Y se pensó en comprar uno mejor. Y ahí es cuando me acordé del mío, que estaba guardado y sin usar. Lo ofrecí, lo vieron y les gustó. No se ha caído ni una sola vez, pues tiene una buena base.
Pero no era mi intención hablar de mi jarrón. Lo que me interesa es descubrir el sentido que tiene para mí.
Al mirarlo, pensé que así me gustaría ser a mí, como aquel jarro, siempre lleno de bellas flores para Cristo y al pie de la Cruz.
¡Qué suerte tiene mi jarrón!
Si pudiera escuchar, un derroche de Palabra, Palabra de Vida Eterna.
Si se pudiera mover, queriendo estar lo más cerca posible de la Cruz, siempre.
Si pudiera oler, la fragancia de Cristo, en la Consagración.
Si pudiera ver, …, ¡ay, si pudiera ver! En eso no le envidio, porque yo sí puedo ver, gracias a Dios; yo puedo sentir, experimentar, recibir, …, y si me dejo hacer por el Espíritu Santo, algún día también podré dar.
En la celebración de la Eucaristía, yo sí que salgo renovada, cuando él se queda igual que estaba.
Desde el comienzo, Cristo está ahí. Me recibe, me invita a pedir perdón a Dios por mis pecados; me da una Palabra, que estaba necesitando.
Y, poco a poco, me va llevando al momento culminante. Llega el momento de la Consagración.
Cristo, en la persona del sacerdote, eleva el Pan, su misma carne.
“Tomad y comed todos de Él, porque Éste es mi Cuerpo, que es entregado por vosotros”
Y Cristo, un guiñapo humano, crucificado, desde la Cruz, se entrega por mí, por mis miserias, por mis ansias, por mi falta de Amor.
Y yo lo miro, y no soy digna de que entre en mí, en mi pobre cuerpo pecador. Pero Él desea hacerlo, ¡me quiere tanto …!
Y sé que es “el Pan de cada día”, que Dios me da. Es la fuerza que me ayuda a vivir, que se deshace en mí, para que yo pueda deshacerme por los demás.
Es el alimento de la Vida, el alimento de la Verdad, el alimento del Amor.
Y lo miro, y mi alma se estremece. ¿Valió la pena, Cristo hermano, que sufrieras tanto por mí? Y Tú, no lo piensas, sigues muriendo por mí y me dejas que te vea sufriente.
Así me quieres y así deseo quererte. Como decía un santo, “de carne y hueso”, tan cercano, en mí. Te dejas triturar por mis muelas, para que descubra cómo es el Amor, para que tenga la fuerza de cumplir la misión que Dios me regala. Sí, dejarme triturar, que no hay mayor Amor.
Y luego, la Copa, llena de Tu Sangre. Sangre y agua, porque desde la Cruz derramas en mi Tu Sangre con el agua.
El soldado traspasó Tu costado, y en las manos del sacerdote, Cristo crucificado, dejas que caigan juntas la sangre y el agua.
Caen en abundancia el Amor y la Vida, la Eucaristía y el Bautismo. Y yo quiero que ambas me mojen, me empapen, penetren por todos mis poros.
Deseo que Tu Sangre fluya por mis venas, y que el agua limpie y refresque mi vida, sucia por mis muchos pecados.
Y me miras, Cristo resucitado, y dejas que yo te mire.
“Tomad y bebed todos de Él, porque esta es mi Sangre que se derrama por vosotros”
Sí, no te reservaste ni una gota para ti, me la diste toda. Y toda la mía quieres que derrame yo, por Amor. Y para ello enviaste Tu Santo Espíritu, porque me conoces y sabes lo que soy.
Y me siento indigna completamente, y vuelvo a estremecerme.
Tú me conoces perfectamente, y aún así, no te arrepientes de quererme. ¿Qué más se puede pedir?
Si me diera perfecta cuenta de lo que es poder estar a los pies de Tu Cruz, como ese simple jarrón, del que me desprendí sin esfuerzo, porque no le tenía ningún afecto, mi vida cambiaría radicalmente.
Y ahora, le envidio, pues siempre está a Tu lado.
Padre, que el Espíritu Santo me de la fuerza que no tengo para seguir los pasos de Tu Hijo.
Madre, llévame de la mano, a los pies de la Cruz; y así, juntas, yo pueda beber el Amor y la Pureza de Cristo.

lunes, 2 de enero de 2012

Mari Cruz, ¡hasta pronto!

Hace alguna semana hablaba de ella, de pasada, en un escrito sobre mi tío Pepe. Apenas dije nada sobre Mari Cruz, pues mi tío había muerto y era necesario desahogarse.
Pero hoy, esta mañana, hemos acompañado su cuerpo al cementerio, le hemos agasajado como se merecía, porque era la estancia de su alma, hasta ahora.
¡Cuántas cosas que agradecerle! ¡Cómo llenaba el lugar al que acudía! ¡Qué recuerdoa inolvidables!
Yo tengo muchísimo que agradecerle, a ella y a su marido, el entrañable Emilio. Cada vez, que no han sido pocas, que he debido guardar reposo, ellos venían a traerme a Jesús. Si venía solo Emilio, era estupendo, porque la pequeña celebración que enmarcaba la Comunión, la llevaba con mucha unción. Pero cuando Mari Cruz le acompañaba, ..., su mano delicada de mujer, lo transformaba todo.
El pequeño mantel colocado, en algún lugar cercano, que servía de pequeño altar, a donde estaba acostada, y donde se preparaba, mediante lecturas y oraciones, la llegada de Jesús a mi alma.
¡Qué alegría, que compañía, qué caridad la de este matrimonio, al acercar al que no puede ir a la Iglesia, al Hijo de Dios!
Y, no sólo estos maravillosos momentos les he de agradecer, ahora especialmente a Mari Cruz, que ha debido acudir con la cita con Dios.
Cuando he estado enferma, no sólo de cuerpo, sino de alma, ella ha sabido darme la palabra necesaria. Si es que no podía ser de otro modo. ¿A quién mejor que ella podría haber elegido Dios para hablarme. ¡Cuántas veces se me ha alegrado un poco el corazón en Cristo Jesús, al que ella llevaba en el suyo, y que no se guardaba egoistamente.
Hoy, en la misa de funeral, nuestro muy querido Pepe Formentín, decía , entre otras cosas, que Mari Cruz ha sido una mujer que se ha dado siempre y sin condiciones a los demás. Eso he vivido yo, y estoy segura de que son muchísimos más los que han vivido esa experiencia con ella.
Un gran desgarro ha sentido mi corazón, mientras le decía el último "adiós", que era un "hasta pronto". Sí, no me da vergüenza decirlo. Un desgarro que tiene su sentido y que sólo puede ser curado, poco a poco, con el tiempo; pero la alegría de saberla con Dios, en el Cielo, en el lugar que Cristo le había preparado hace tantos años, es un ungüento que calama ese dolor.
Si, los hermanos somos realmente un solo cuerpo, y si me entristece no poder ver más a mi hermana Mari Cruz aquí en la tierra, me alegra saber que parte de mi ya está en el Cielo.
Mari Cruz, intercede por todos nosotros, por mi, que soy una pecadora que tantas veces no quiere convertirse.
¡Mari Cruz, hermana querida, ¡hasta pronto!